Transmisión de la subcultura sodálite

La subcultura sodálite originada en Figari y no en Chaminade, en aquel ser humano de carne y huesos sumergido en narcisismo, y no en el Espíritu Santo, se replica a través del tiempo desde los mayores a los más jóvenes. Tan fuerte es el impulso multiplicador y expansivo impreso a esta subcultura que hasta el día de hoy el SCV se encuentra atrapado en las cadenas de aquella subcultura o ideología sodálite.

Si nos preguntamos: ¿Qué fue lo que cambió luego de que Figari dejó el poder como superior general?, encontraremos interesantes descubrimientos. Para lo cual recurriremos a una incompleta pero reveladora relación de eventos.

Breve cronología:

8 de diciembre de 2010. Figari anuncia públicamente su renuncia —por motivos de “salud”— durante el almuerzo de celebración por 39° aniversario de fundación del SCV.

Enero de 2011. Es elegido Eduardo Regal como Superior General en Asamblea General Extraordinaria. Al interior del SCV se genera una aparente renovación, pues Regal convoca a los profesos perpetuos a reunirse con él en el colegio San Pedro y, luego de escuchar reclamos por las estrafalarias prohibiciones hechas por Figari a los sodálites —andar en moto, subir a una lancha, etc.— decide levantar algunas de estas medidas. En Madre del Reconciliador empiezan a darse cambios en el personal destacado para atender a Figari. Yo soy el primer sirviente en dejar esta casa, luego de pedirle a Regal que me saque de ahí para no perder la cordura. Sin embargo, son cambios aparentes en cosas externas, en lo esencial Regal es un fiel discípulo de Figari y buscará mantener el “espíritu” sodálite.

Diciembre de 2012. Alessandro Moroni es elegido Superior General del SCV en Asamblea General Ordinaria, y Figari explota en ira al conocer el resultado de la votación y la derrota de Eduardo Regal. El lobby realizado por los discípulos amados fracasa y vence el deseo de renovación —tomando toda la distancia posible de la influencia de Figari en el gobierno del SCV— de los que conforman la siguiente generación de sodálites —quienes tienen entre 30 y 40 años de edad aproximadamente—.

Enero de 2013 a octubre de 2015. Sodálites muy cercanos a Figari y a Doig abandonan el SCV, entre sirvientes —4— y discípulos jóvenes que estaban siendo adoctrinados para formar nuevos cuadros dentro del proceso de expansión del SCV.

18 de octubre de 2015. Pedro Salinas presenta Mitad monjes, mitad soldados en Cuarto Poder.
Noviembre de 2015. El SCV anuncia la formación de una Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación (http://www.comisionetica.org/)

16 de abril de 2016. La Comisión presenta su informe final, luego de 6 meses de trabajo ad honorem. El SCV, en palabras de Alessandro Moroni rechaza dicho informe final, por considerarlo incompleto y que no le hace justicia a la verdad sobre lo que es el SCV realmente, mostrando solo aspectos negativos de la institución.

29 de abril de 2016. La Santa Sede nombra al Card. Joseph Tobin como delegado de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica para el SCV, con la misión de ayudar a las autoridades del SCV a tomar las mejores decisiones en el proceso que se vivía a causa de los escándalos revelados. Al recibir este encargo, Tobin era arzobispo de Indianapolis, meses después sería nombrado arzobispo de Newark y creado cardenal por el Papa Francisco —lo cual es considerado una promoción importante para este obispo—.

10 de octubre de 2016. Alessandro Moroni reconoce públicamente que hay víctimas en el SCV.

14 de febrero de 2017. “Comisión” de expertos internacionales contratados por el SCV (Kathleen McChesney, Ian Elliott y Mónica Applewhite) presentan su informe final. La inversión que hace la institución en estos personajes es inmensa. Yo me reuní con los dos primeros en los hoteles más lujosos de Lima, donde el SCV los alojó.

Enero de 2018. Mons. Noel Londoño, Obispo de Jericó (Colombia) es elegido Comisario para el SCV.

El internet se puede consultar una sucinta historia del SCV en Wikipedia que cuenta con una grave omisión: la Comisión de Ética para la Justicia y la Reconciliación. A pesar de narrar con razonable precisión lo sucedido luego de la publicación de Mitad monjes, mitad soldados obvia lo mismo que el SCV desconoció, este hecho verifica la intervención de dicha organización para escribir su propia historia (ver https://es.wikipedia.org/wiki/Sodalicio_de_Vida_Cristiana). No nos debe extrañar que esto suceda pues, los sodálites, están acostumbrados a ser juez y parte cuando se trata de ser juzgados por la sociedad. Como diría Figari: “la historia la escriben los vencedores” y en toda esta “crisis” el SCV está manejando la situación y haciendo el control de daños tal cual lo haría Figari.

¿Cuánto creen que hubiese tenido que gastar el SCV en reparaciones si hubiera hecho caso a la Comisión, que no solo investigó a profundidad, sino que estaba formada por personas que conocían al SCV y a la realidad peruana? Los casos que conozco, que son pocos porque los informes privados son reservados y solo lo revelan las víctimas, suman más de los 2,8 millones que supuestamente ha repartido el SCV. La conveniencia económica del SCV es un factor decisivo para desaparecer a la Comisión de la historia.

El criterio del SCV para dar reparaciones a las víctimas  no es la justicia sino lo económico, es decir, lo más conveniente para la organización, la cual se guía por lo que se ha dado en la historia de este tipo de crímenes, guiándose por un mezquino mercado internacional de indemnizaciones por abusos sexuales. Por ejemplo, en palabras de un prelado muy vinculado al SCV en este tiempo, una persona víctima de pedofilia recibió en uno de los casos eclesiales más sonados US$ 130.000 dólares y eso es mucho para dicho obispo. Imagínense cuánto podría recibir una víctima de maltratos constantes durante casi 20 años, los cuales han dejado huellas tan hondas que la inhabilitan permanentemente para la vida civil; lo cual, es más grave que varios de los casos de abusos sexuales cometidos por miembros del SCV. Sin embargo, esto último no es considerado por el SCV en su real gravedad, pues no quisieron entender lo que el informe final de la Comisión descubrió y recomendó acerca de los sirvientes de Figari y menos aún, desconocieron los informes privados de las víctimas que son muy claros.

Recordemos también la urgencia del SCV por dar por concluido el proceso de reparación, ¿este apuro habría obligado a negar la intervención de abogados que asesoren a las víctimas? El 29 de setiembre de 2016 se publican declaraciones de Ian Elliot, donde afirma que:

Ustedes probablemente saben que a principios de este mes Alessandro Moroni hizo una declaración diciendo que este proceso estará terminando el 10 de octubre, pero la ayuda a aquellos que no necesiten y requieren todavía estará disponible, aún continuará (http://sodalicio.org/noticias/ian-elliott-mensaje-sobre-proceso-de-investigacion-y-reparaciones-en-el-sodalicio/).

Todo lo descrito, que se queda corto en cuanto lo sucedido en la última década en el SCV, es una muestra clara de cómo la subcultura sodálite permanece vigente, gracias al efecto multiplicador y al culto de la persona de Figari. ¿Es posible acaso que el SCV destierre este modus vivendi impreso en sus raíces mismas?

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