Sodalicio, el imperio de lo demoniaco

Image result for lo demoniacoDesde el pensamiento del joven Figari, trastornado por el narcisismo, la concepción del Sodalicio porta una deformación genética, por la cual este no nace sano.

Sin embargo, misteriosamente el Espíritu Santo logra sacar frutos buenos de este árbol que brota y crece con la raíz enferma. Dejemos a Dios el juicio de este realidad y solo describamos lo que nuestra limitada razón percibe con certeza.

Esta deformación genética contagiada por Figari afecta a personas concretas que, por sus características, historia personal y debilidad humana son anfitriones idoneos para acoger ciegamente el afán de poder de Figari, que disfraza en lemas como “instaurarlo todo en Cristo bajo la guía de María” o “nuevas luchas ha elegido Dios”. Con un mesianismo y autosuficiencia que se desbordan nace el SCV en 1971. Recibe el apoyo de obispos y laicos que ven este naciente grupo de fieles una experiencia de vida cristiana potente y rica, lo cual se demuestra en la lucha contra la teología de la liberación.

Sin embargo, el “cáncer” de Figari no deja de crecer, no se trata de un desorden físico sino de carácter psicológico y espiritual. Para comprender esta enfermedad acudamos a la doctrina espiritual. El meollo del asunto, repito, es de carácter espiritual y se puede entender como una posesión o dominio de lo demoniaco o diabólico en la mente y el corazón de Figari. El afán desordenado de poder, el desorden del apetito sexual y el desmedido deseo por tener están unidos de tal manera que son inseparables en este tumor maligno que se aloja en el joven Figari y que se transmite a la generación fundacional, de maneras diversas.

El afán desordenado de poder se manifiesta claramente en el absolutismo y autoritarismo como es concebida la obediencia vertical -como columna vertebral- en Figari. A él, recordemos, lo tienen que obligar a renunciar al cargo de superior general. Cuando gozaba de buena salud física la contundencia de los testimonios recogidos por Pedro Salinas y Paola Ugaz en Mitad monjes, mitad soldados es el arma que usan los “brutos” que lo traicionan con una daga en la espalda y lo obligan a abandonar el poder.

El desordenado apetito sexual es perpetuado en los abusos sexuales que comete Figari con miembros del SCV y con otros jóvenes a los cuales se había acercado como “maestro espiritual”. Estos abusos que claramente victimizan a jóvenes que habían depositado su confianza en Figari, se multiplican porque la víctima tiende a convertirse en victimario en este tipo de maltrato y, en general, en cualquier actitud violenta, Por ejemplo, el niño que ve a su papá golpear a su mamá adquiere una tendencia a ser una persona que cometa algún tipo de abuso. No necesariamente será igual al padre pero habrá recibido un mal ejemplo que tendrá que rechazar desde su libertad.

El deseo de tener es también evidente en Figari. Siempre vivió como un monarca, rodeado de comodidades y consentido en sus caprichos, hasta los más ridículos y alentó a sus discípulos más cercanos a amasar fortuna. Hoy en día, el desorden y la falta de claridad en la economía del SCV es uno de los motivos por los cuales esta institución ha sido intervenida por la Santa Sede. El Cardenal Tobin tiene a cargo investigar estos asuntos. Varios miembros de la generación fundacional del SCV figuran como apoderados o gerentes de grandes empresas, que nada tienen que ver con la labor evangelizadora de la Iglesia ni siquiera con las Constituciones del SCV.

Llegados a este punto, no nos dejemos engañar, la enfermedad genética de la concupiscencia y el imperio de lo demoniaco está presente no solo en Figari, sino en varios miembros activos de esta institución que sufren ya procesos de investigación por parte del Ministerio Público. Un delito penal, compartido por no pocos sodálites, además de Figari, es el encubrimiento —penado con no menos de 4 años de cárcel— y este mal es muy fuerte aún en el SCV.

Estas desviaciones se manifiestan dramáticamente en muchos sodálites que, realmente, tienen serios límites intelectuales para comprender con objetividad la realidad que el SCV vive y, como este es el centro, el MVC también adolece de este mal, especialmente en sus miembros más antiguos, quienes no pueden ver con objetividad los signos de corrupción y, como muchos sodálites, piensan que toda crítica externa es una agresión y todo signo de pensamiento propio es traición al “ideal”.

Aprovechemos la Semana Santa, quienes conservamos la fe en Cristo, para pedirle al Señor que sane el entendimiento y el corazón de todas aquellas personas que son víctimas silenciosas de Figari y su grupete de cómplices y seguidores enceguecidos por los afanes demoníacos. Quienes no creen en Cristo y han sido víctimas del SCV, perdónenlos porque el odio y resentimiento los victimizan más.

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