Mantra sodálite: adoctrinamiento de Figari

Recurramos nuevamente a Wikipedia y veamos que:

Un mantra es una palabra sánscrita que se refiere a sonidos (sílabas, palabras, fonemas o grupos de palabras) que, según algunas creencias, tienen algún poder psicológico o espiritual. Los mantras pueden tener o no significado literal o sintáctico.

Figari, muy consciente de este significado, inventó algunas mantras para que los sodálites colaboren en el trabajo de adoctrinamiento al cual fuimos sometidos por años, especialmente quienes vivimos a su lado por tanto tiempo. Él llamó a estas mantras “lemas” y se asignó un espacio de tiempo diario para que todos juntos repitiéramos estas frases que se grabaron en el subconsciente y permanecieron allí por años.

El sodálite no se guía por sus sentimientos, se guía por la razón

Según lo cual, quien formaba parte del Sodalicio (SCV) no debía escuchar la voz del corazón ni sus sentimientos, por más profundos que estos fueran, porque estos podían traicionar el ideal o, incluso, la vocación. Lo que debe primar SIEMPRE es la razón. ¿Cuál razón? ¿La ratio verdadera? No, la razón que era informada por las autoridades del SCV, en particular, por Figari mismo. En el caso de quienes vivimos a su lado (5 o 6 personas) el “bombardeo” de máximas e ideas era constante de parte de Figari y, además, muy intenso y personalizado. Eso hizo que, mientras él fue superior general del SCV, no pudiéramos escapar de su maligno influjo. Solo luego de su renuncia 3 de nosotros empezamos un natural proceso de desintoxicación que tomó varios meses, hasta dar el paso de salir de aquel lugar en el que vivimos lo que hoy se llama “esclavitud moderna”.

Una de las máximas, la más profunda creo yo, era que todo aquel que no respondía a su vocación se condenaría e iría al infierno, se convertiría automáticamente en un traidor de Dios y del SCV. Obviamente, quien daba la pauta y dictaminaba la sentencia condenatoria no era Dios Misericordioso sino Figari Narciso. Por lo tanto, lo que vivimos por años muchos de nosotros y que secuestró nuestra libertad fue la duda existencial de si lo que sentíamos en algún momento contradecía de alguna manera el “Plan” de Dios. Era subcultura sodálite hablar siempre de plan y no de voluntad divina, porque el plan sugería de manera implícita una racionalidad que Figari acentuaba y, claro, entendía por obra y gracia del Espíritu Santo, racionalidad que Figari mismo trasmitía a quienes lo rodeaban de manera cotidiana de manera intensa y, como lo dije antes, personalizada.

En tiempo de crisis no hacer mudanza, la crisis puede durar 30 años.

Es decir, cuando tu conciencia trate de liberarse de la opresión de la ideología de Figari, deténla que ya pasará, porque la “crisis” puede durar mucho tiempo. “No te dejes engañar” por tus juicios de la realidad y no pienses que debes abandonar la vida sodálite, a eso apuntaba este mantra. Bajo la excusa de recordar la experiencia de Santa Teresa de Jesús, quien vivió una profunda crisis en su vida religiosa por años, Figari pretendía evitar que alguien cuestionara sus designios —ojo, no los de Dios— para cada uno de nosotros. Este mantra oculta la llave de la celda interior para no querer abrirla y conduce a soportar las “dificultades” y contradicciones de la subcultura sodálite indefinidamente.

El sodálite no se guía por sus pensamientos subjetivos, el sodálite se guía por los pensamientos objetivos.

Como suponen, los pensamientos objetivos eran los de Figari y los subjetivos eran los nuestros. Era prácticamente aceptar que no debemos pensar por nosotros mismos, pues Figari y las autoridades del SCV lo harán por uno. Cuando uno planteaba dudas o deascuerdos frente a las órdenes o normas de la comunidad, saltaba esta mantra a la conciencia y alimentaba nuestra culpa por ser tentado por la traición diabólica al “Plan de Dios” -claro está, de Figari-.

Este es el marco en el que, especialmente, los que vivimos cerca de Figari fuimos “formados” como soldados autómatas, fieles servidores del fundador. Lamentablemente, no exagero ni falto a la verdad en nada de lo que sostengo acá. Nuestra conciencia fue manipulada y nuestra libertad pisoteada. Además, fuimos amenazados, chatajeados, insultados y maltratados de diversas maneras a través de las prácticas psico sociales de un narcisista extremo como Figari, quien creó al SCV a su imagen y semejanza.

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