Manipulación de la información ad intra

Bajo el tercer acápite del informe final: “Prácticas indebidas en el manejo de la organización” se reclama la falta de coherencia que se daba en la vida comunitaria, en cuanto al manejo que se tenía de la información. Para un sodálite que lee algo así en el informe, no solo le debe parecer una exageración, sino que, probablemente, no debe entenderlo, porque el manejo de la información es una práctica inserta en el “ADN” de la organización desde sus orígenes.

Un ejemplo claro de lo mencionado en este numeral es la historia del SCV. Los orígenes de la comunidad han permanecido ocultos por los últimos 20 años. Aunque el informe que presentan los expertos internacionales contratados por el SCV menciona aspectos de esta historia olvidada, hay otros de los cuales no se ha hablado más y no se hablará. Dentro de estos últimos estarán todos aquellos que se relacionen con las inquietudes políticas de Figari y con todo aquello de lo cual se alimenta intelectualmente desde su juventud —las lecturas esotéricas y parapsicológicas, los análisis de la sexualidad humana desde aproximaciones antropológicas no cristianas, etc.—, tampoco se hablará de su fundamentalismo bíblico —en lo que prefiere la lectura “protestante” de la Escritura—, su debacle intelectual que se inicia en los 80s —por la cual muchos de sus escritos tienen que ser “retocados” para no revelar su caótica mente y se le sugiere escribir “reflexiones”, que se publican como pensamientos y oraciones—, etc.

El pseudo fundador y sus oscuras formas de “hacer apostolado” también será olvidado, los cantos falangistas y sus dinámicas para despertar el “tercer ojo”, su poca caridad y soberbia, su racismo y sus desórdenes en la comida y el sueño, los diálogos de madrugada, en fin, no se hablará de todo esto porque lo tendrían que contar sus discípulos amados y estos no dirán nada. Como quedará en el silencio la complicidad y el encubrimiento de una hermandad poderosa, forjada en la oscuridad de intensiones mundanas, donde sexo, poder y riquezas deambulan por doquier.

El tiempo devora la verdad y la justicia, cuando lo único que brilla tímidamente es la esperanza; aquella que aguarda sabiendo que la historia la escribe un espíritu maligno, un genio déspota e inclemente, que habita en el corazón de los miembros de una cúpula que dirige los destinos de jóvenes que solo quieren ver cumplidas, en sus vidas, las promesas de Jesús para quienes son fieles a Él.

Las cosas en el SCV no han cambiado en lo esencial. Se sigue manipulando la información. Las autoridades manejan una versión de los hechos que reciben de la cúpula y los súbditos solo saben —y creen— aquello que las autoridades dicen.

Lo popular obra de Orwell (1945) “La Granja de los Animales” —Animal Farm— tiene mucha similitud con lo que se vive al interior del SCV. Paradójicamente, esta lectura obligatoria para todo joven que se vinculara a la organización, con la finalidad de ayudarlo a entender el socialismo y la manipulación de la información, es una especie de plan programático de lo que Figari y sus amigos instauraron en el SCV desde la segunda mitad de los 70s.

Ahora, la cúpula espera y las autoridades siguen impulsando las obras del SCV como si nada pasara, como si lo peor ya hubiese acabado. La cúpula parece haber dispuesto las cosas para que el tiempo lleve al olvido a las víctimas y la justicia muera con ellos. Esta gente vive sus vidas disipadas dedicados a los negocios del mundo, tratando de vivir un perfil bajo mientras Figari carga sobre su lomo —blando y débil— todas las culpas y distrae la vista del mundo de aquellos que vieron en el gran pashá la oportunidad de una vida cómoda y “santa”.

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