Geniecillo maligno

Muchas veces cuando se trata de caracterizar el conflicto interior entre la decisión de la libertad entre el bien y el mal, se usa la figura de dos geniecillos luchando entre sí para que nuestra voluntad obre de acuerdo a lo que alguno de ellos dictamine. Cuando hablamos del pensamiento de Figari, manipulador y falso, este es en nuestra conciencia como un geniecillo maligno que nos repite sin parar: “si no me obedeces vivirás la condenación eterna”.

Es tan robusto este geniecillo que, aunque uno escoja al bueno y verdadero, sigue presente. No se esfuma fácilmente, sino que está tan arraigado que se manifiesta como una sutil duda. Por ejemplo, afirmo que “Figari es un narcisista paranoico” y esto, siendo verdadero, significa el triunfo del geniecillo del bien; sin embargo, el maligno no respeta la derrota y afirma sutilmente “y si no es así y Figari es realmente un santo incomprendido, traicionado por sus propios discípulos”.

Figari y su conciencia sucia proveyó esta situación y por eso nos inculcó repetidamente que él podría ser traicionado por sus discípulos (los sodálites) y ser apartado como lo fue Chaminade por los marianistas. Nos lo repetía en forma de pregunta:

¿Tú me traicionarías y me darías la espalda como lo hicieron con Chaminade?

Obviamente, la respuesta ganadora era:

De ninguna manera, Luis Fernando

Figari formó cuadros dentro del SCV como lo haría una mafia. Donde hay tesoreros, extorsionadores, asesinos, etc. En el caso del SCV no es necesario tirar de un gatillo sino utilizar las armas mentales y la obediencia ciega absoluta. Los primeros sodálites, muchos de ellos, nunca concluyeron estudios superiores, no tenían experiencia en argumentar académicamente algo sino que lo hacían copiando a Figari y usando argumentos ad autoritatem.

Este adoctrinamiento es el que sufrimos algunos pocos en el SCV con particular atención de Figari. Eso explica que muchos, al salir de esta institución, no sean capaces de denunciar sus experiencias de abuso y maltrato, incluso sexual. Además, este geniecillo maligno que alimenta un complejo de culpa terrible que acusa de traición todo acto que vaya en contra de la “espiritualidad” y “estilo” sodálite, es muy difícil de desarraigar y replegar. En mi caso hicieron falta 5 años, muchas horas de terapia y el amor de mi esposa, además de su sentido común; todo ello en cuanto a lo humano se refiere, pues reconozco que sin la gracia de Dios nada de esto sería posible.

Figari no es un dios, sino un enfermo muy peligroso y si hoy esta afirmación es aceptada públicamente por el SCV, resta extirpar a quienes, consciente o inconscientemente, han asumido la misión de defender y prolongar el imperio del mal, propalando este “cáncer” a los miembros que al parecer estaban sanos. Queda por resolver si realmente es posible extirpar este cáncer sin remover a los portadores. ¿Será posible?

Bonus pack: Tips de la receta de Figari: maná, manjar blanco, torta de chocolate, vino fino, sambuca y otros finos licores para un maridaje perfecto y bajativos para una buena digestión. La torta de chocolate la hacía yo en el momento en que él lo quisiera, durante las 24 horas del día. Varias veces tuve que hacerlo luego de que me despertaron en la madrugada (la receta la tengo grabada por si alguien la necesita para algún tirano o monarca conocido).

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