Estructura piramidal de poder

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Como saben una pirámide es ancha en la base y angosta en la punta. La estructura de poder del SCV empezó a ser piramidal desde que Figari concentró el poder absoluto en la organización. Aunque él tenía el poder absoluto preparó a un grupo de sus discípulos para que lo ayuden a mantener la estructura y garantizar el crecimiento del SCV.

En este marco es en el cual los discípulos amados son adoctrinados para sostener y mantener la institución, para hacerla crecer y para garantizar una vida cómoda para el “fundador”. La perpetuación de una estructura piramidal no depende solo de la punta que marca el eje esencial sino también de quienes dan consistencia a esta cabeza, sosteniéndola y alimentándola.

Conforme se ensancha la base el grado de influencia del “fundador” se va disipando en cuanto a participación en el sostenimiento del poder, mas no deja de recibir una fuerte influencia en cuanto a la manera de pensar y al estilo de vida, especialmente en cuanto se refiere a la vivencia de la fe cristiana.

La comunicación de la cabeza a las bases se da a través de intermediarios, quienes son los discípulos que hacen “apostolado” y las bases reflejan lo que la cabeza crea como ideología, aunque esta sea manifestada para el público como carisma de la Iglesia y para la Iglesia. Los términos correctos son usados aquí para garantizar la belleza externa de este edificio piramidal, la información es manejada con mucho cuidado y sigilo. El criterio que primara para el manejo de información es de lealtad al fundador, no el de capacidad personal ni de la riqueza de la vivencia de la experiencia de fe. Figari comparte el poder con quienes son elegidos por él mismo, sin tener que dar explicaciones a nadie de sus decisiones.

Cuando sale Figari del poder y, digamos, deja de ser la cabeza —aunque lo sigue siendo en cuanto al compuesto de ideas aglutinado por su mente narcisista e inoculado a sus discípulos— asume la posición capital Earava hasta que se elija a Semelle, en diciembre de 2012. Pero este cambio a Semelle es una prueba de la fortaleza del nivel inferior a la cabeza, de aquel que por años sostuvo el estilo de vida del “fundador”.

Dicho “segundo” nivel contagia en algunos meses a la nueva cabeza, se la apropia y la hace indistinguible con respecto al cuerpo y las bases de la estructura piramidal. Ante Semelle se aplica aquello que dice que toda resistencia es inútil. Sin embargo, su trabajo ha sembrado la duda fundamental sobre el carisma, es decir, ahora hay una crisis de identidad al interior del SCV pues, si se quita a Figari de la ideología sodálite, no queda nada consistente, a menos que se reconozca a una espiritualidad antigua, como la marianista o la jesuita, como el eje del carisma sodálite. Lo cual, creemos, está muy lejos de pasar.

Una característica importante del segundo nivel de la pirámide es está conformado por autómatas, ciegamente fieles al espíritu de Figari y su ideología sodálite, su capacidad de cambiar de rumbo está seriamente limitada y sus mentes tan contaminadas como para plantear la imposibilidad de un cambio real. Aunque son muchos los que han salido de las filas del SCV, los discípulos se mantienen firmes, sosteniendo la estructura, la cual cada día pesa un poco más porque la evidencia de los “errores” de Figari y algunos más, es cada vez más contundente y tapar la realidad se hace tan escandaloso que más temprano que tarde se tendrá que desvelar la verdad del SCV y esta institución perderá las bridas que impiden que se desboque en un recorrido errático y desesperado.

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