Escandalosos contrastes. Los privilegios de Figari

Mientras algunos sodálites tenían que ingeniárselas para conseguir lo mínimo e indispensable para vestirse —la ropa interior— pidiendo limosnas entre amigos y familiares, además de trabajar para los proyectos del SCV sin recibir sueldo o, si lo recibían, entregarlo a la comunidad, Figari no trabajaba y mandaba a traer su ropa de Estados Unidos.

Este es solo uno de los aspectos del escandaloso contraste que se apreciaba entre el gran pashá y la gran mayoría de sodálites. Otros que vivían a cuerpo de rey eran los discípulos amados. A ellos tampoco les faltaba nada y podían darse sus gustitos con frecuencia.

El año 2001 acompañé a Figari a Roma. Fue solo por tres semanas porque ese mismo año murió Godoko y no quiso quedarse más tiempo. En esa oportunidad quiso llevarme como su cocinero personal junto a su médico “personal” y, mientras él y Ioboeo viajaban en clase ejecutiva en la parte delantera del avión, nosotros viajábamos en económica.

Las descripciones de su vida cotidiana, llena de comodidades, ya las he realizado en otras ocasiones y por eso en esta oportunidad es conveniente destacar uno de los elementos que el informe final trata con insistencia y que, a su vez, es ignorado por el SCV: la complicidad. Dice el mencionado documento:

“Una vez más se evidencia el silencio cómplice de quienes compartieron la cúpula de poder con Luis Fernando Figari en todos sus niveles”.

Quienes formaron la cúpula de poder junto al pashá, se perpetraron en él con su silencio cómplice. No puede decirse que todos los sodálites fueron cómplices de las excentricidades y abusos de quien detentaba el poder absoluto en la organización. Muchos no sabían lo que se vivía en San José o Madre del Reconciliador y quienes estábamos cerca de Figari como sirvientes habíamos sido adoctrinados para mantener silencio y conservar la más radical suspensión del juicio sobre los dichos y acciones del autócrata.

Sin embargo, los miembros del Consejo Superior y los superiores “mayores” conocían las pecaminosas acciones de Figari y se hicieron cómplices con su silencio. El caso más notorio de esta complicidad es el de Jubugu, quien carga en su consciencia no haber hecho nada por frenar los excesos de Figari y, más bien, haber apañado varios de sus deslices tratando de mantener a la institución unida y a flote. Sin siquiera importarle el sacrificio de vidas, como la mía, Jubugu apoyaba a su maestro a toda costa y financiaba su estilo de vida superior y comodón.

Cuando los integrantes de la Comisión mencionan que los integrantes de la cúpula…

“no respondieron al delicado encargado de formar a los jóvenes que depositaron su confianza y anhelos en el SCV”

…nuevamente acierta en la denuncia de los males producidos por el SCV a la sociedad, los cuales, no son poca cosa. Se puede establecer una analogía entre el SCV y una institución educativa, en cuanto que quienes llegan a una de estas lo hacen para recibir formación en vistas a dar lo mejor de sí mismos para el bien de la sociedad.

El delicado encargo recibido por el SCV es traicionado por la falta de consistencia de sus máximas autoridades quienes, lejos de ser tan solo parte de una estructura de poder, tienen la misión de transmitir un supuesto carisma recibido de Dios. Dado que este carisma no existe realmente como alguno novedoso que haya nacido en Figari, la cúpula de poder lo que hace es trasmitir la ideología aprendida de su maestro “espiritual” y la transmiten como un paquete hueco, lleno de aire, sin consistencia espiritual real. Es decir, transmiten un concepto de vida cristiana que no viven con coherencia.

Quienes mejor viven la ideología sodálite son aquellos jóvenes que van sumándose a este grupo fundacional, que tienen intensiones realmente puras y se mantienen lejos de esta cúpula de poder. Ellos son los que dan vida a las obras del SCV y las alimentan con su entusiasmo y exigido trabajo. Sin embargo, muchos de estos sodálites están abandonando la institución porque han descubierto el vacío espiritual que existe, la incoherencia de las autoridades, las mentiras a las que han venido siendo sometidos, etc.

En definitiva, el SCV no ha podido responder al delicado encargo recibido por estos jóvenes porque realmente no tiene cómo hacerlo y, lamentablemente, en muchos casos la institución encabezada por Figari ha sido causa de corrupción mas no de santificación.

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