Dificultades para abandonar el SCV

La decisión de salir del SCV no siempre fue fácil, teniendo en cuenta que la libertad para entrar era seriamente afectada por quienes hacían “apostolado”. Para mí salir fue una necesidad al descubrir que no existía en mí la vocación a la vida consagrada —implantada por Figari y secuaces—. Sin embargo, fue una decisión difícil en cuanto no tenía ninguna seguridad fuera del SCV. Mi familia no entendió lo que me sucedía ni se mostró acogedora, casi no tenía amigos fuera del SCV, no tenía a dónde ir ni tenía trabajo —Moroni me dijo claramente que NO podría trabajar en la Universidad Católica San Pablo, donde había laborado exitosamente durante 3 años—, solo tenía la certeza que el SCV no era para mí ni que tenía vocación religiosa.

Cuando notifiqué a las autoridades mi intención de hacer un discernimiento vocacional, no me apoyaron en absoluto porque consideraron que, al ser profeso perpetuo, mi vocación estaba más que clara. Por lo tanto, atribuyeron mis “dudas” a una crisis existencial, incluso al fuerte nivel de exigencia que había soportado al lado de Figari. Como me decía Jaime Baertl, “José eres un mártir por todo lo que has soportado con Figari y comprendo que estás seriamente afectado por ello, por lo cual, no puedes seguir viviendo en comunidad; sin embargo, tienes vocación a la vida consagrada y la tendrás toda tu vida”. Es decir, la cúpula era muy consciente del maltrato y abusos de los que fui víctima e incluso no tenían idea si fui víctima de abusos sexuales por parte de Figari —un sacerdote mayor del SCV me lo preguntó—, lo que sí sabían ellos era que yo “sabía demasiado” y mejor sería que estuviese fuera.

Alessandro Moroni, no opuso resistencia a mi salida y me otorgó rápidamente el indulto. Pero Eduardo Regal, a quien consideré amigo, me “cuadró” cuando le conté que pensaba salir del SCV. En una conversación que tuvimos por Skype el 30 de setiembre de 2013, me dijo que yo “debía integrar la experiencia vivida —con Figari— a mí mismo, que sea parte de mí y no algo externo que me cause ansiedad”.

Regal también me recomendó leer su conferencia dada a los profesos perpetuos, sobre la crisis meridiana (entre los 40 y 60 años) y su relación con el llamado “demonio del mediodía” —término espiritual muy antiguo—. Esta crisis era, según Regal, una experiencia muy común en la vida de la Iglesia y, para él, yo estaba viviendo esa crisis meridiana.

Además, Regal, gracias a sus grandes dotes espirituales y psicológicos, entendía que yo estaba rechazando lo que me había tocado vivir y que me hiciera la pregunta si en ese momento de mi vida, era yo el que definía salir del SCV o era Dios. Cuestionaba mi impulso de discernir y consideraba que lo que debía hacer era “aclarar” mi vocación. En este contexto, me planteaba que revise cuáles eran los vicios que me alejaban de Dios y que hiciera lo opuesto a estos vicios.

Para el gran maestro Regal, yo estaba buscando justificaciones para seguir en la posición de una decisión tomada —la de abandonar el SCV—. En muchas cosas, Sebastián Blanco —superior de la comunidad del SCV en Pilar, Buenos Aires— coincidía plenamente con Regal y consideraba que discernir mi vocación era un despropósito. En ese momento —2013— empecé a sentir aversión al SCV —por razones obvias— y Blanco me decía que debía suprimir ese sentimiento; para él, yo tenía inmadurez y que, frente al sufrimiento y las heridas que tenía, debía buscar sanar en el SCV y no fuera de él.

En fin, ese año 2013 fue el de mi liberación y un momento en que realmente experimenté la presencia de Dios en mi vida. Al terminar mi esclavitud de Figari, empezaba a ver las cosas con claridad y, sobre todo, iniciaba un camino de recuperación de mi libertad.

Los obstáculos que yo tuve los pude sortear gracias al ocaso de Figari como superior general y como amo. Sin embargo, hubo otros que no solo recibieron mucha más oposición exterior, sino que tenían un sentimiento de culpa tremendo que les impedía ser firmes en su decisión de abandonar el SCV. Sucedía con esto lo que los propios “maestros” sodálites decían “nunca se dialoga con la tentación”, es decir, si realmente querías salir del SCV rápido tenías que escaparte, pues, dialogar con las autoridades iniciaba muchas veces una larga agonía.

A mí me amenazó Jaime Baertl, no con la fuerza física, sino con la condenación eterna. Me dijo claramente que, si me casaba, si no mantenía una vida consagrada, sería infeliz y no cumpliría con el “Plan de Dios”. Lo mismo hizo con varios más que salimos del SCV. Sus palabras tenían un valor especial para mí, pues fue mi director espiritual 10 años, los más duros que viví. Sin embargo, por primera vez me puse primero a mí mismo y, libremente, me reí de esas palabras pues tuve la certeza que él no era Dios ni su profeta.

Hubo otros que tuvieron que esperar, literalmente, años para poder salir del SCV y durante ese tiempo —perdido, por cierto— sufrieron mucho maltrato e incluso fueron sometidos a terapias psiquiátricas en las cuales no solo se abusó con la medicación, sino que, violando el secreto profesional, se informaba a la autoridad sodálite sobre lo tratado en las sesiones, para de esa manera tener mayor control sobre la persona y manipularla mejor.

Si alguien lee esto y no ve crímenes está ciego. Quien solo ve faltas y errores, es cómplice. Aunque la justicia humana nunca llegue, la certeza de la inmoralidad de los actos cometidos por las autoridades implicadas en estos maltratos a la psiqué y la vida espiritual de las personas, es, un momento redentor para las víctimas.

One comment on “Dificultades para abandonar el SCV”

  1. Andrés Valle says:

    Me has hecho recordar que cuando decidí retirarme del MVC lo hice por la puerta falsa, sin avisar a nadie de mi decisión firme e irrevocable. Eso sucedió cuando empecé a sentir presión y rigidez de pensamiento a la hora de darnos tareas parroquiales en Camacho sin tener en consideración nuestra situación espiritual en el momento en que recibíamos órdenes. Todo era obediencia y persuasión a la hora de encontrar dudas en el que pensaba retirarse, sin importar el motivo. Por otro lado, lo del “demonio del mediodía” me hizo recordar una serie de magníficos videos cuyos enlaces te adjunto a continuación. Es sobre El demonio de la acedia: https://youtu.be/Udl6fwjgWa8

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