Balance falaz: una vida en el Sodalicio

Muchas personas del SCV y del MVC no comprenden que una persona pueda tener una experiencia negativa luego de haber vivido varios años en una comunidad del SCV porque consideran que se debe hacer un “balance” entre las cosas buenas que viviste dentro y lo malo que puedes haber sufrido, no importan los abusos y maltratos porque siempre el balance será positivo, es decir, el bien recibido “triunfa” y, por lo tanto, hay que darle vuelta a la página y seguir adelante como si nada hubiera pasado.

Pongamos un ejemplo. Si una persona inocente es culpada de un crimen y metida a la cárcel. ¿No crees que incluso ahí vivirá experiencias positivas? Como la camaradería, la honestidad de algún prisionero o de un alguno de los carceleros, o el aprender a sobrevivir en condiciones extremas, conocerse mejor, desterrar el engreimiento, el sacrificio diario con la esperanza de salir de allí para retornar con su familia, etcétera. Todo eso bueno vivido no cambia la injusticia de haber vivido prisionero en una cárcel por un crimen que no cometió.

¿Podemos decir que dado que el balance es positivo entonces esta persona que estuvo privada de su libertad no puede esperar que se haga justicia y se reconozca su inocencia? ¿No es lícito acaso aspirar a una justa reparación por el daño sufrido?

Sin embargo, muchas personas del SCV y su familia espiritual piensan que luchar por justicia o reclamar una reparación es un acto de amargura y falta de “reconciliación”, es “perpetuar una injusticia”. Para ellos uno debe mirar lo bueno del SCV y dar gracias a Dios por ello y seguir adelante mirando el “hermoso horizonte de la santidad”, sin quedarse en los “errores” de los demás. Ojo, errores que son crímenes ante Dios y la sociedad civil. Se hará justicia al terminar esta vida pero, ¿y aquí en este mundo, si nadie denuncia y señala el delito, podría haber justicia? ¿A quién le corresponde denunciar si no es a las víctimas? No denunciar la injusticia y los delitos cometidos de alguna manera nos hace cómplices y encubridores. No es novedad que Figari es un encubridor y la subcultura que creó también lo es, aún hay encubrimiento.

El clamor de justicia y buscar que se reconozca el delito, y que se repare el daño sufrido con justicia es un paso clave dentro del proceso de sanación interior y no se opone en nada a la reconciliación. Muchos hacen esa oposición falsa y reclaman silencio para no dañar más al SCV, para que no se afecte más a los sodálites, para no perpetuar la injusticia, etc. ¿No esto una falacia? ¿No es acaso cobardía ante la verdad? A quienes reclaman justicia los llaman amargados y les piden “reconciliarse” y dejar que Dios se encargue del SCV. ¡Qué pésima comprensión del Evangelio! ¡Qué cómoda y caprichosa exégesis! Recuerden “darle al César lo que es del César y a Dios lo que es Dios”. La justicia humana debe aplicarse a los pedófilos, encubridores y abusadores, y dejar a Dios juzgar de acuerdo a su sabiduría y Misericordia.

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